12/02/2017 – Investigadores de la Universidad de Penn llegaron a una forma nueva de generar energía del problemático dióxido de carbono que se ha querido remover de la atmósfera. Estos investigadores crearon una batería de células económicamente accesible, que usa en su mayoría soluciones de agua, en donde se disuelve CO2 o aire anormal. Dado que los líquidos contienen distintas concentraciones de CO2, cuentan por consiguiente con distintos niveles de pH y es este desequilibrio lo que genera la electricidad.




En la célula de la batería, una membrana mantiene separados los líquidos, impidiendo se mezclen, pero si permitiendo que fluyan los iones. Como los iones se intercambian de la solución con CO2 más concentrado a una de aire normal, cambia de voltaje en los electrodos de óxido de manganeso. Esto estimula el flujo de electrones entre los dos electrodos conectados y… se genera electricidad.

Lo genial del descubrimiento es que, se lograron generar casi 0.82 W/m2 (lo más alto que se ha conseguido de esta forma) utilizando materiales increíblemente baratos, lo que augura un buen porvenir en términos energéticos ecológicos.

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