30/05/2022 – La caza de ballenas en las Islas Feroe, parte del reino de Dinamarca, se realiza como una supuesta fuente de obtención de alimento y sustento en las islas. En esta tradición, los jóvenes matan anualmente unas 900 ballenas piloto y delfines del Atlántico, siendo esta cantidad aproximadamente el 1% de la población total de ballenas piloto. Es decir, esta única actividad humana, llevada a cabo por menos de mil personas, disminuye la población de una sola especie en al menos 1% cada año. Además de perjudicar a varias otras.

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Este año, la primera gran matanza de ballenas se dio el sábado 7 de mayo. Varios testigos y la investigación de la organización Ocean Care (Cuidado del Océano, en español) reportó que se asesinaron aproximadamente 60 ballenas piloto en la playa de Sandágerði, al sur de la capital Tórshavn. De acuerdo a los primeros reportes, a diferencia del año pasado, muchos otros delfines de menor tamaño se dejaron en libertad y se les permitió regresar a alta mar.

Lee lo sucedido el año pasado “Matan 1,400 delfines por supuesto error en tradición de las Islas Feroe”.

Se documenta la verdadera motivación de la matanza:

El martes de la semana pasada fue la segunda matanza de estas ballenas piloto. La organización Sea Shepherd pudo infiltrarse entre los isleños organizados para tomar fotografías. Para sorpresa de los voluntarios infiltrados, una gran parte de las ballenas asesinadas, fueron simplemente desechadas.

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Según uno de los voluntarios de Sea Shepherd que tuvo la oportunidad de estar presente en el punto desde el cual se tomaron las fotografías de arriba, él escuchó los cuerpos de las ballenas caer 60 metros de altura. Según la publicación, escuchar más de cien cuerpos caer es un recordatorio que la matanza es un lujo, más que una necesidad. Un lujo en el que la biodiversidad se desperdicia como si fuera comida rápida.

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