18/11/2013 – Todos sabemos que nuestras emociones y sentimientos afectan a nuestro estado físico y nos producen diversas alteraciones en función de cómo vivimos los acontecimientos diarios.

Muchas veces nos continuamos creyendo que podemos hacer muy poco… o nada.  Buscamos soluciones más o menos efectivas, desde la toma de un remedio a la práctica de diversas técnicas manuales, de relajación, etc.

Reprimimos nuestras auténticas emociones y sentimientos por tabúes, por educación, por conveniencia social, por creencias familiares, por educación religiosa.  Esto lo hacemos la mayoría de las veces de una forma automática, inconsciente.  Luego, unas horas o unos días más tarde, nos encontramos mal, tenemos acidez, nos duele la cabeza o la espalda.  Pensamos que eso es debido a una mala postura, a una comida que no está en condiciones adecudas o simplemente al estrés.  No investigamos más allá; nos quedamos en la explicación mental, en la explicación que justifica nuestro estado.  Si la situación que vivimos se repite una y otra vez, entonces nuestros síntomas se cronifican y nos vemos abocados a tomar un medicamento/remedio de una forma continuada.  Nos metemos en una rueda de emoción, dolor moral, dolor físico y sufrimientos.  No encontramos la salida.  Buscamos encontrarnos bien lo más pronto posible, pero no hacemos algo fundamental, que es cambiar nuestros hábitos, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos.

imagesNo escuchamos a nuestro interior, que nos envía un mensaje a través del síntoma físico.  Nos sentimos bloqueados, no sabemos qué dirección tomar, qué camino seguir, nos sentimos vacíos, desorientados, perdidos.  Mientras, nuestro inconsciente –al que a partir de ahora llamaremos Inconsciente Biológico (IB)- sigue actuando y mandando el mensaje sin ser escuchado.  Pero este no va a parar, va a seguir y va a aumentar en intensidad ese síntoma para que prestemos atención, y si seguimos intentando apagarlo o silenciarlo, al final el síntoma será de tal índole que tendremos que pararnos ya que nos resultará imposible seguir nuestra vida cotidiana.

Es el momento de la reflexión, de cuestionarnos nuestra forma de vida, de hacer un alto en el camino, de preguntarnos “¿qué me ha llevado hasta aquí?”    Es el momento de buscar otras soluciones.  Pensar que quizás la respuesta está en mí.  Para ello es necesario interpretar qué me está diciendo el IB.  La Biodescodificación es un camino que aporta luz a nuestro interior y nos ayuda a comprender el significado de los síntomas.  Comprende que todo está codificado, que todo es información y que todo tiene un Sentido Biológico.

No podemos separar las funciones biológicas de los pensamientos, de los sentimientos, de cada estancamiento y evolución, porque todo incide y afecta directamente en nuestra salud.  Es por eso que muchas veces un paciente viene a nosotros después de haber visitado a otros profesionales, después de haber gastado inútilmente y no logra lo que tanto busca:  la recuperación de su salud, habiendo tomado diferentes clases de medicamentos, algunos por largo tiempo, otros por menos… pero lo que manifiesta es una decepción marcada porque el tiempo pasa y no mejora.

Conversamos con cada uno de ellos de forma personalizada para lograr que comprenda que quien más tiene que participar en este proceso es él mismo, localizando la emoción o evento que desencadenó su propia condición.  Compartimos hoy este artículo para ampliar el panorama y su conocimiento, pues VALE LA PENA atreverse a probar estos conceptos que nos hace reaccionar de manera positiva, adentrándonos en la dimensión de la curación por la biodescodificación, además de ponerlo a usted en contacto con un tratamiento y terapias 100% naturales.

Naturópata y Acup. VICTORIA QUINTEROS R.

Tels:  52389438/23382908 en horas hábiles.

Entérese de más en nuestro facebook .

 

 

Share Button