13/07/2022 – En el norte del desierto costero de la patagonia Argentina, los cielos costeros se llenan con nubes de miles de alegres y sonoroso loros (o pericas). Los peñascos de las montañas del área son hogar de la colonia más grande de loros del mundo, albergando a más de 37,000 nidos. Estos nidos en la roca de los peñascos pueden llegar a tener hasta 3 metros de profundidad.

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Estos peñascos han servido como sitio de anidamiento para lo que una vez fue, una colonia de loros que volaba por toda Sudamérica. Pero ahora la población está reduciéndose.

La fuente de alimentación de los loros en esa parte argentina está desapareciendo más rápido que en la selva amazónica. Esta región vulnerable de pastizales desérticos y arbustos, los cuales son los preferidos por los loros, ha sufrido con la deforestación.

Los loros deben volar actualmente hasta tres horas para encontrar semillas y frutos del bosque y llevárselos tres horas más a sus crías, el borde de los peñascos. Cada año, los loros se ven obligados a viajar más lejos para encontrar qué comer. Los científicos de Justus Liebig University Giessen en Alemania, estiman que los adultos viajan hasta 264 kilómetros al día. A eso habría que agregar que el creciente turismo del área está haciendo más difícil la vida de todas las especies.

Protección a la amenaza actual:

Los loros se consideran actualmente como de “preocupación menor”, de acuerdo con la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza. Pero recién se reconoció también que la población de la especie está en rápida disminución.

Debido a su encanto y color, los loros también se explotan en el mercado negro. A los loros se les caza por considerarse “peste” de algunas siembras.

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