11/06/2022 – El cambio climático impacta y seguirá impactando a todos, pero no todos experimentan sus efectos de la misma forma. Por eso, es sumamente importante analizar cómo el activismo ambiental se interconecta con otros movimientos de justicia social. Si bien proteger el planeta es la mayor prioridad de todo movimiento ambientalista, protegernos los unos a los otros va unido a esa visión. Únicamente podremos alcanzar esta meta cuando entendamos que somos todos iguales.

.

En el año 2009, las encuestas Harris comenzaron a incluir en los Estados Unidos, la perspectiva de los adultos respecto al medio ambiente. Una encuesta de 2010 mostró que hay más adultos parte de la comunidad LGTBQ+ que se encuentran preocupados por el medio ambiente, que adultos heterosexuales. Además, casi el doble de adultos de la comunidad LGTBQ+ en la encuesta respecto a los heterosexuales, indicó que activamente motiva a otros a llevar un estilo de vida amigable con el medio ambiente.

La naturaleza es parte de la bandera del arco iris:

La creación de la bandera del arco iris inició en 1977, cuando Harvey Milk, el primer servidor público abiertamente homosexual fue elegido en los Estados Unidos de América. Él nombró al activista Gilbert Baker a hacer una bandera que representara a la comunidad homosexual. Baker, junto con sus amigos activistas Lynn Segerbom y James McNamara, hicieron una bandera arco iris de ocho franjas de colores. Un equipo de voluntarios cosió la primera bandera para el desfile de la libertad homosexual de 1978 en San Francisco. La bandera original hecha a mano tuvo algunos cambios y se convirtió en la bandera de seis colores que conocemos hoy en día como símbolo del orgullo homosexual.

.

Baker describió su creación como “una bandera natural que viene del cielo”. A pesar que muchos historiadores la han vinculado con la actuación de Judy Garland en “Más allá del arco iris” y su fuerte apoyo a la comunidad LGBTQ+. Sin embargo, Baker insiste que la idea surgió de una noche de baile con amigos, en “un remolino de color y luz”. El parecido a un arco iris, dice, era “natural y necesaria”, pues simboliza la diversidad y la esperanza.

Sin embargo, los colores finales significarían mucho más. Hoy en día, cada franja representa algo esencial para la comunidad. El rojo simboliza vida y vitalidad; el anaranjado, sanación; el amarillo, rayos de sol; el índigo, harmonía; el morado, espíritu y el verde, simboliza naturaleza.

Acciones que nos benefician a todos:

Las encuestas Harris arriba mencionadas afirman que quienes se identifican como parte de una comunidad marginalizada, están bastante más propensos a apoyar movimientos ambientalistas y fomentar el cuidado del medio ambiente. Encuestas realizadas a adultos jóvenes de las comunidades LGBTQ+ muestran que éstos están más propensos a apoyar movimientos ecológicos.

Un árbol sembrado por un miembro de la comunidad LGBTQ+ nos beneficia a todos. ¿Entendemos que la ecología no discrimina?

Share Button