09/09/2020 – Para que suceda la polinización, las flores atraen a los insectos con su aroma. Estos aromas son señales químicas que atraen a polinizadores, quienes tienen preferencia por ciertos olores. Esto ha hecho que se haya venido desarrollando una relación simbiótica entre estos desde hace millones de años.

Sin embargo, conforme ha incrementado la contaminación del aire, se ha vuelto difícil para algunos polinizadores llegar a detectar el olor de las flores que les atraen. En un nuevo estudio, varios investigadores descubrieron que varias especies de polillas no perciben aromas cuando hay altos niveles de ozono (necesario en las sanitizaciones que se han vuelto más frecuentes desde el inicio de la pandemia).

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El estudio mencionado se publicó en el Portal de Química Ecológica (Journal of Chemical Ecology, en inglés). En el mismo, el líder del estudio, Markus Knaden, indica que escogieron la polilla del tabaco (Manduca Sexta) para el mismo, pues ésta se siente atraída a las flores no solamente por su aroma, sino también por su composición visual. Markus Knaden es parte del Departamento de Neuroetnología Evolucionaria en el Instituto Max Planck, en Alemania.

Los investigadores analizaron la composición de los olores favoritos de la polilla, con y sin ozono. Luego, observaron cómo respondían en un túnel de vieno con esta diferencia.

“Quedamos impresionados que el ozono no solamente disminuía la atracción de las polillas hacia las plantas, sino que completamente arruinaba la percepción del aroma”, indicó Knaden.

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