10/02/2021 – La quema de combustibles fósiles (carbón y petróleo) produce gases de efecto invernadero que quedan atrapados en la atmósfera por la radiación solar y fomentan en gran parte, el aumento de temperatura. Además de este daño, también liberan partículas venenosas muy pequeñas, conocidas como PM2.5. Estas partículas son lo suficientemente pequeñas para penetrar en los pulmones. Al hacerlo, agravan problemas como el asma y pueden causar cáncer de pulmón, paros cardiacos y muerte prematura.

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En un estudio publicado ayer en el portal Investigación Ambiental, investigadores de la Universidad de Harvard, en colaboración con la Universidad de Birmingham, la Universidad de Leicester y la Universidad de Londres, encontraron que le exposición a partículas contaminantes en el aire, suman el 18 % de las muertes del planeta. Eso es, casi una de cada cinco muertes en 2018 se debió a la contaminación del aire.

A eso habría que agregar otra investigación reciente que determinó también que existe una relación entre los altos niveles de contaminación del aire y una mayor cantidad de muertes por COVID-19.

Y por último, a esta contaminación producto de la quema de combustibles fósiles, habría que agregársele también la producida por los incendios forestales. En Villa Nueva y parte de la ciudad de Guatemala, también hay que agregar en estos días el humo y contaminantes producidos por el incendio en el relleno sanitario de AMSA.

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