14/02/2021 – En un nuevo estudio, investigadores descubrieron niveles de la hormona que causa estrés, más altos en roedores y marsupiales que viven en áreas deforestadas de Sudamérica, en comparación con sus contrapartes que viven en bosques intactos. Los resultados del estudio se publicaron en el portal Scientific Reports (Reportes Científicos, en español).

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Estudios realizados en distintas partes del planeta, encontraron que cuando las especies sufren pérdida y fragmentación del hábitat, muchas se extinguen de forma local. La autora del estudio arriba mencionado, Sarah Boyle, profesora asociada del Programa de Ciencias y Estudios Ambientales de la Universidad de Rhodes, en Memphis, Tennessee, le comparte al portal Treehugger:

“Los animales que viven en un hábitat que ha sido fuertemente degradado de su naturaleza, ellos sufren también cambios en su dieta, disminución del espacio que usan, mayor competencia por la alimentación y un mayor riesgo de transmisión de enfermedades”, indica Boyle.

“No todas las especies responden a las presiones ambientales de la misma forma. No todos los habitantes de un mismo hábitat son impactados de la misma forma, por lo que queríamos estudiar esto con mamíferos pequeños.”

Lo que también podría indicar estos resultados:

Los resultados del estudio mencionado indican que animales que viven en áreas pequeñas y devastadas de bosque tienen niveles de hormonas relacionadas al estrés mucho más alto, que los animales que viven en áreas más amplias del mismo tipo de bosque

“En particular, estos resultados son altamente valiosos para países que muestran un cambio acelerado del uso de suelos. En Paraguay, por ejemplo, estamos comenzando a documentar cómo se distribuye la diversidad de especies cuyo hábitat se ha perdido,” indica el co-autor del estudio, Pastor Pérez, un Biólogo de la Universidad Nacional de Asunción. “Sin embargo, este documento muestra que tenemos mucho qué aprender de cómo estas especies interactúan en estos ambientes”.

Los resultados podrían revelar más información de cómo los animales estresados tienden a pasar enfermedades a los seres humanos. Aunque no se comprobó con este estudio, hay evidencia que sugiere que los animales que están más estresados pueden ser más susceptibles a enfermedades.

“Como los humanos cambiamos cada vez más el uso del suelo del planeta (a través de la deforestación, por ejemplo), cada vez aumentamos más el potencial de las enfermedades nuevas y zoonóticas”, indica Pastor Pérez.

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