“No sólo lo creo yo, sino la gran mayoría de los científicos…, no sé si hay alguno que opine que no”, ha expresado con contundencia el investigador y divulgador científico Fernando Valladares, asegurando que “no puede haber más unanimidad en la comunidad científica australiana, china, europea o mundial”. Él ha recordado los episodios de blanqueo del coral en 2016, 2017 y 2020 a la hora de diagnosticar que “este ecosistema está muy afectado desde hace más de diez años”.

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Comparable por su importancia con el Amazonas o con los grandes bosques de Siberia, Valladares considera que las mayores discrepancias para declarar la Gran Barrera en riesgo radican en “políticos y empresarios”. Asimismo, en sectores como “la pesca o el turismo, que se pueden ver amenazados” por semejante declaración, aunque “estarán más amenazados a largo plazo si no se hace nada eficaz” para protegerla.

Así, este hábitat padece “los impactos de algo global, el cambio climático, que tienen efectos en la acidificación y en la temperatura del mar”. Además, “su gestión por parte de las autoridades australianas no es la que debería ser”, aunque haya “mejorado recientemente” pero “todo indica que no es suficiente”.

La importancia de este peculiar ecosistema marino radica en “sus grandes valores naturales”. Se trata de una de las zonas que cuenta con “mayor biodiversidad de todo el planeta”, ha indicado.

Sus “al menos 180 especies diferentes de corales” albergan hasta “400 especies de peces” y constituyen una “zona importante para tortugas y aves marinas”, sin contar con el valor que posee para las comunidades locales “que dependen en gran medida única y exclusivamente de que la Gran Barrera sea saludable”.

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