08/05/2021 – En Guate Sostenible nos pareció fascinante la historia de que un trabajo de campo universitario pudiera convertirse en el total hallazgo de una especie nueva. Decidimos contactar a Hellen Dahinten Bailey, estudiante de Biología de la Universidad Del Valle y parte del equipo de 6 estudiantes que descubrió a la Bolitoglossa q´eqom. Les compartimos la experiencia en sus propias palabras.

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El relato de Hellen:

Desde que uno entra a la carrera de biología, uno de los sueños de muchos es el descubrimiento de una nueva especie. En el grupo se hablaba de ello como un hito o algo que se había quedado para los biólogos extranjeros de los 70s. Estábamos cursando 3er año y se nos acercaba el curso más esperado por los biólogos de campo, Evaluación Ecológica. Es un curso donde se aprende a hacer monitoreos biológicos de algún sitio y se tiene la dicha de hacerlo en el área de interés biológico, que en nuestro caso era la herpetología (estudio de anfibios y reptiles). El curso cuenta con tres giras de campo, una de 3 días, luego una de 4 y finalmente una de casi una semana. En nuestra promoción se dio la oportunidad de explorar la finca Pamac II. Esta es un área muy poco explorada que se sitúa en San Cristóbal Verapaz, Alta Verapaz, una reserva natural privada que la única actividad que había tenido hace muchos años fue la extracción sostenible de Chipe.

Bolitoglossa q´eqom

En teoría se veía un área muy prometedora para nuestro grupo de estudio, pero seríamos los primeros en conocer recientemente la biodiversidad de más montañas. Fue en la primera semana de junio que nos adentramos al área más al oeste de la finca y una noche nos topamos con una salamandra que como estudiantes nos pareció muy sorprendente por su color tan oscuro y casi morado. Sin embargo, fue hasta que retornamos al campamento con nuestro profesor Daniel Ariano, uno de los expertos en herpetología de Guatemala, que nos confirmó que era un espécimen muy raro y no reportado en la distribución para las especies más semejantes.

Procedimos entonces a clavear (ver en claves dicotómicas de libros, la comparación con otras especies según características morfológicas) lo que nos limitó a un grupo específico de salamandras oscuras que se encuentran en Guatemala, Bolitoglossa meliana, Bolitoglossa tenebrosa y Bolitoglossa tzultacaj. A pesar de un amplio parecido, existían varias características que no cuadraban como el largo de las patas, el tamaño de la cabeza y un espacio llamado surco intercostal (fragmentos en el abdomen de las salamandras que permiten su respiración cutánea). En este momento fue que tomamos la dura decisión de conservar el individuo para realizar los estudios genéticos. Lo llevamos a los laboratorios y vaya sorpresa, el código genético no coincidía con las bases de datos genéticas de salamandras.

Bolitoglossa q´eqom

Entonces fue que ya se tomó la decisión de seguir con el estudio de la salamandra cumpliendo con todos los requerimientos para la descripción de una nueva especie. Todos estos requerimientos se detallan en el artículo, aspectos morfológicos y 24 medidas entre ellas medidas de patas, largo del animal, de su cola y hasta un conteo de dientes. Se hizo la comparación también con muchos códigos genéticos para obtener a nivel molecular cual es el grupo al que más se asemeja. El conjunto de toda esta información fue entonces la que nos permitió determinar que, en efecto, fuimos unos dichosos jóvenes guatemaltecos de la carrera de biología, quienes encontraron una nueva especie.

Una de las partes más entretenidas, fue elegir el nombre que al final no fue muy difícil. Todo el grupo coincidió que debía ser algo que hiciera alusión al lugar que tanto nos enamoró y también al color oscuro que fue el que nos llamó la atención desde un inicio. Fue que decidimos ponerle un nombre en pocomchí (idioma de la aldea Chiborrón) y hacer énfasis en el color. Estábamos entre oscura, negra o noche y nos decidimos por colocarle salamandra oscura en pocomchí, Bolitoglossa q´eqom. Ha sido un proceso muy enriquecedor para todos los miembros del grupo y esperamos que este hallazgo, nos permita continuar con la conservación de la Reserva Natural Privada de Pamac y así aportar mucha más información sobre la ecología de esta especie y muchas otras más.

Validación del descubrimiento:

El grupo de estudiantes realizó un artículo en inglés, para publicarlo en la revista internacional Zootaxa. Puede ver el resumen de la publicación en inglés aquí.

Versión en español del resumen:

Describimos a Bolitoglossa qeqom sp. nov. de un bosque nuboso aislado en Cerro Guachmalén, Alta Verapaz, Guatemala, basándonos en múltiples líneas de evidencia (datos morfológicos, moleculares y biogeográficos). Esta región comprende una cresta montañosa en la cual no se han realizado estudios herpetológicos previos. La nueva especie es una salamandra grande con coloración uniforme negro púrpura y es distinguida por poseer patas relativamente largas con solo un surco costal entre las extremidades presionadas al cuerpo, numerosos dientes maxilares, pocos dientes vomerinos, poseer únicamente una falange libre de membrana en el dígito III de los pies, y una cola relativamente corta. Está geográficamente cercana a su clado hermano B. lincolni +B. franklini y el cañón xérico del río Chixoy parece ser la barrera biogeográfica que aisló al nuevo taxón. El bosque nuboso donde habita esta especie ha sufrido una severa destrucción de hábitat en la región por lo que las acciones de conservación son urgentes.
Palabras clave: Amphibia, Especies pertenecientes al grupo Bolitoglossa franklini, 16S, cytb, endemismo restricto, río
Chixoy.

Te compartimos AQUÍ la conversación que tuvimos con Hellen Dahinten y Kennedy Ruiz sobre este descubrimiento. ¡Comparte esta positiva noticia!

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