20/09/2020 – En 2010, líderes de 196 países se reunieron en Japón y acordaron alcanzar una serie de metas para salvar el planeta.

Las Metas de Biodiversidad Aichi establecieron un plan de 10 años para conservar la biodiversidad del planeta, promover la sostenibilidad y proteger los ecosistemas. Las metas eran ambiciosas, pero cruciales. Una de ellas, por ejemplo, buscaba prevenir la extinción de especies amenazadas y mejorar su situación para el 2020.

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Se llegó al año término del plan y el mundo fracasó colectivamente para alcanzar tan siquiera una meta, de acuerdo con el Reporte de Biodiversidad Gobal de las Naciones Unidas, publicado el jueves.

Únicamente 6 de las 20 metas se “alcanzaron parcialmente”. En promedio, los países participantes indicaron que más de un tercio de las metas nacionales estaban por alcanzarse. La mitad de las metas nacionales tenían progreso lento, mientras quel 11% no habían tenido ningún progreso. Incluso, había un 1% que iba en la dirección contraria.

Lo que el planeta ha alcanzado:

Las buenas noticias: se ha hecho un progreso limitado durante la última década.

Las seis metas parcialmente alcanzadas son: prevención de especies invasivas, conservación de áreas protegidas, acceso e intercambio de recursos genéticos, estrategias y planes de acción para la biodiversidad, intercambio de información y movilización de recursos. La taza global de deforestación cayó un tercio comparada con la última década. Muchas áreas han eliminado exitosamente a las especies invasoras. Algunos países tienen políticas sanas de pesca, lo que ha ayudado a aumentar la cantidad de fauna marina.

Se aumentó considerablemente el número de reservas marinas, tanto en tierra como en el mar. Aumentaron también las restricciones de caza.

“Sin estas medidas, las extinciones de aves y mamíferos habrían sido de dos a cuatro veces más durante la última década,” indica el reporte.

Lo que no se logró:

La lista de logros es positiva y muestra lo que es posible alcanzar, cuando los gobiernos toman acciones consistentes. Pero el reporte también indica que estamos lejos de la meta.

Las 20 metas se pueden fragmentar en 60 “elementos”, 13 de los cuales, de acuerdo con el reporte, muestran poco progreso o incluso, que avanzan en la dirección equivocada y opuesta.

La pérdida y degradación de hábitat permanece alta, particularmente en bosques y regiones tropicales. Los humedales globales se están reduciendo y los ríos se desvían, provocando un “peligro crítico al acceso al agua fresca”, indica el reporte.

La contaminación continúa generalizada, el plástico está inundando nuestros océanos y los pesticidas abundan en nuestros ecosistemas. Los corales están muriendo. Nuestra demanda de recursos naturales aumenta. Se excluye por completo a las comunidades indígenas del manejo de los recursos naturales y su opinión no se refleja en la legislación. Las poblaciones de fauna silvestre ha disminuido en más de dos tercios desde la década de 1970 y esta última, la disminución no se detuvo.

Aún en las áreas en donde se ha logrado progreso, la situación realmente no está mejorando, simplemente está decayendo más despacio o es menos severa.

Qué tenemos qué hacer entonces:

La acción inmediata es más urgente que nunca. La destrucción de la biodiversidad de la tierra nos afectará a todos y será particularmente dura con las “poblaciones locales e indígenas”.

El reporte agrega que, a pesar del fracaso con las metas Aichi acordadas, “no es muy tarde para detener o revertir las corrientes actuales de disminución de biodiversidad”. Muchas de estas medidas ya se han identificado y están bajo acuerdos internacionales, como el Acuerdo de París sobre Cambio Climático (del cual únicamente los Estados Unidos de Norteamérica se está retirando).

El reporte subraya ocho áreas que necesitan alcanzar la sostenibilidad: bosques, agricultura, sistemas de alimentación, pesca, infraestructura en ciudades, agua fresca, acción climática y un marco global de salud.

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