23/09/2014 – Los compromisos que anuncien los países en la Cumbre del Clima servirán de base para la negociación del futuro Tratado.

Naciones Unidas celebra una cumbre especial para volver a colocar la lucha contra el cambio climático sobre los carriles, presionada por la opinión pública y por las nuevas evidencias científicas. La retórica habitual de los líderes mundiales sobre las consecuencias de la inacción ha venido acompañada esta vez de iniciativas específicas para reducir los gases de efecto invernadero y financiar proyectos verdes. Compromisos que ahora deberían plasmarse jurídicamente en un Tratado que se espera adoptar en París en 2015.

Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, afirmó ante los 126 jefes de Estado y de Gobierno reunidos en Nueva York, que “no estamos aquí para hablar”. El cambio climático, señaló, “amenaza la paz, la prosperidad y los sueños de miles de millones de personas”. Por eso, el surcoreano pidió a los miembros una visión clara para conseguir que al final del siglo no se emita más de lo que la naturaleza puede absorber.

Al Gore, una de las voces más influyentes de la lucha contra el calentamiento, recordó en la ceremonia de apertura de la Cumbre del Clima que “solo un grado” marca la diferencia entre el hielo y el agua, para dar dimensión al problema y al reto de limitar la elevación de la temperatura global. El exvicepresidente de EE UU dijo que “hemos entrado en un periodo de consecuencias”. “Vivimos en el mundo que hemos creado”, advirtió.

Leonardo DiCaprio, nuevo mensajero de la ONU contra el cambio climático, dijo que el calentamiento global se ha visto hasta ahora como una ficción. “Sabemos que no lo es. Nada es retórica o histeria”, insistió ante los líderes mundiales a los que adviritió de que está en sus manos hacer historia salvando al planeta o ser vilipendiados si fracasan.

“Como actor, finjo para vivir. Vosotros no”, concluyó en su emotiva y directa alocución. El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, como representante de la ciudad anfitriona, dijo que todos saben que “la humanidad afronta una amenaza a su existencia”. Es un reto para todos, nadie se libra”. Para la ciudad de los rascacielos “es particularmente

Fuente: El País.

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