22/03/2022 – Aunque el título de esta noticia pareciera ser absolutamente aburrida, es un precedente realmente importante e interesante. La Unión Europea creó un Mecanismo de Ajuste para el Carbón (CBAM, por sus siglas en inglés). Este un tipo de impuesto sobre materiales importados, comenzando con hierro y acero, cemento, aluminio, fertilizante y electricidad. De acuerdo con la Unión Europea, el punto es promover el uso de materiales de baja generación de carbón y reducir emisiones y proteger a los productores de la región que generan bajo niveles de carbón. La Unión Europea explica:

“El cambio climático es un problema global que necesita soluciones globales. Conforme elevamos nuestra propia ambición climática y en los países no europeos prevalecen las políticas climáticas laxas, hay un fuerte riesgo de ‘fuga de carbón’. Es decir, empresas con sede en la Unión Europea podrían mover sus producciones altamente generadoras de carbón a países fuera de la Unión Europa para aprovecharse de estas políticas laxas. También, los productos de la Unión Europea podrían sustituirse con importaciones que generan altas cantidades de carbón.”

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El Ministro de Finanzas francés lo llamó un “paso importante en la lucha contra el cambio climático. Hacemos el esfuerzo de reducir las emisiones de carbono en la industria. No queremos que esos esfuerzos sean en vano porque importamos productos que contienen mucho más carbón.”

El proceso es bastante complicado para que no parezca que es proteccionista, pero realmente sí es. Pretende proteger las industrias Europeas que han reducido sus emisiones de carbono de industrias similares en otros países que no los han reducido. Un buen ejemplo, es el aluminio. El aluminio chino está hecho con electricidad generada con carbón y tiene cinco veces más emisiones de carbono que el aluminio noruego, que usa electricidad generada en hidroeléctricas. Una vez el proceso CBAM esté vigente, el aluminio chino costará mucho más que el generado en Noruega, que también usa electricidad de hidroeléctricas.

Esto no hace a los productores chinos muy felices, pues en China han llamada a esta, una “ley anticompetitiva”.

Sin embargo, la ley tiene sentido desde el punto de vista de la sostenibilidad, no tiene sentido contabilizar y castigar únicamente donde se consume el producto, sino también en donde se genera la materia prima. El planeta es al final un sistema cerrado.

Foto de Loïc Manegarium en Pexels.

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