18/05/2021 – Shell anunció en febrero de este año que su producción de petróleo había alcanzado su máximo ese mes y que a partir de ese punto, esperaba disminuyera entre 1% y 2% anual. Aunque esta empresa pretendía continuar vendiendo gasolina y gas por muchas décadas más, prometía también comenzar a usar tecnologías menos contaminantes, como ofrecer carga a los vehículos eléctricos y vender bioetanol.

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Muchos activistas expresaron en ese entonces, que la verdadera prueba sería observar qué tan rápido la empresa podría disminuir su venta de combustibles fósiles y qué tan rápido podría aumentar la venta de las alternativas menos contaminantes. Las respuestas a esas preguntas son ahora claras en la Estrategia de Transición de Energía que la misma empresa Shell publicó recientemente. Los accionistas de la empresa deberán votar por ella hoy. Sin embargo, los detalles no son nada alentadores.

Cuál es el objetivo real de esta Estrategia de Transición de Energía:

El experto australiano en energía renovable Ketan Joshi examinó detalladamente la Estrategia de Transición de Energía y llegó a la conclusión que no es tal cosa. Probablemente, según Joshi, el truco más obvio que Shell está aplicando, es tratar de que el lector se enfoque en la intensidad de las emisiones de CO2, en lugar de las emisiones absolutas de CO2.

Joshi escribió en el portal Medium (Medio, en español): “Ellos están congelando su negocio de combustibles fósiles, no disminuyéndolo. Y como todos sabemos, las emisiones de CO2 son acumulativas. Si se congela el negocio cuando las emisiones alcanzaron un pico, realmente están afectando mucho más el medio ambiente. La única forma de realmente dejar de impactar el medio ambiente de forma negativa, es llevar la emisión de CO2 a un cero neto, TAN PRONTO COMO SEA POSIBLE. Cualquier otra estrategia, causa más daño.”

Pero al analizar la estrategia, se entiende que el resultado a largo plazo es aún peor. No solamente la empresa continuará con su negocio de venta de combustibles fósiles, pintando una ilusión de disminución del mismo, sino que usarán su nueva participación en negocios “verdes” para “calmar las aguas” sobre el impacto de su negocio real.

Si Shell realmente tiene éxito aumentando sus ventas en cargas de vehículos eléctricos, por ejemplo, aunque exista un cierto beneficio para el ambiente, realmente este beneficio será colapsado por su continua producción de su negocio tradicional. La explotación y venta de combustibles fósiles.

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