19/04/2021 – Las ardillas reconocen a los humanos como fuente de alimento (más o menos como los gatos). Específicamente, las ardillas reconocen a los humanos que les han dado alimento en el pasado. Estos roedores son muy inteligentes y tienen excelente memoria. Dado que los humanos hemos invadido sus hábitats, las ardillas se han acostumbrado a su comportamiento y presencia. De hecho, las ardillas presentan menos temor a los humanos que a otros animales.

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Las ardillas no solamente reconocen a los seres humanos. Ellas también pueden entrenarse para que se acerquen, si se les ofrece alimento constantemente. Sin embargo, no significa que debamos ofrecerles alimento constantemente. Las ardillas son animales impredecibles, con fuerza sorprendente, una alta velocidad y garras muy afiladas. Esto las hace compañeras inadecuadas de los humanos.

¿Pero qué tan buena es la memoria de una ardilla?

Varios investigadores se han sorprendido con los logros de las ardillas. Estos roedores realmente usan un lenguaje bastante complejo entre ellos. Este lenguaje incluye distintos sonidos, los cuales expresan un gran rango de ideas.

En la Universidad de Exeter, Reino Unidos, varios científicos experimentaron con ardillas grises, obligándolas a resolver un problema complejo para encontrar una avellana. Luego de dos años, las ardillas aún recordaban cómo resolver el problema y encontraron la avellana en tiempo récord. En otras palabras, las ardillas no solamente pudieron resolver el problema de nuevo, sino tenían en mente la solución del mismo, 22 meses después.

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Además de esta buena memoria, las ardillas son lo suficientemente astutas para engañar a otras ardillas o cualquier animal que pueda competir con ellas en la búsqueda de comida. Otro estudio determinó que cuando las ardillas están preocupadas porque otros animales les robe la comida, pretenden excavar y esconder sus nueces, cuando realmente las esconden posteriormente en privado. Posteriormente, tienen presente dónde están realmente sus nueces.

La inteligencia y memoria de las ardillas hace que recuerden fácilmente si el humano con que tuvieron contacto fue amistoso o no. Y así, van formando su entorno social en su hábitat.

¿Deberíamos alimentar a las ardillas?

En general, no. Debemos evitar alimentar a las ardillas o al menos, mantenerlo al mínimo y sin volverlo costumbre.

Hay muchas razones por las cuales deberíamos abstenernos de ser una fuente de alimento para estos roedores. Primero, la comida que los humanos podríamos darles (comida “de humanos”), es probable que no contenga la nutrición suficiente para las ardillas. Además, gracias a su impresionante memoria, las ardillas pueden volverse muy dependientes de los humanos. Esto haría que, en el momento que el humano ya no pueda alimentarlas, a las ardillas les costaría readaptarse y encontrar alimento de forma independiente.

Además, al ser animales silvestres, las ardillas presentan el riesgo de mordernos o arañarnos, aunque sea de forma mínima e inadvertida. Especialmente si llegan a sentirse muy cómodas con los humanos y se acercaran a tomar el alimento directamente de sus manos. Otro riesgo, es que como todo roedor, las ardillas son portadoras de enfermedades peligrosas para los humanos y las mascotas.

Finalmente, si encuentras una ardilla joven o recién nacida en una especie de nido, déjala y no la toques. Seguramente su mamá ardilla está buscando alimento. Lo mejor es que el ciclo natural de la vida silvestre se lleve a cabo sin intervención humana.

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