Recuperar la población de ballenas podría significar recuperar el océano.

17/11/2021 – Un nuevo estudio determinó que las ballenas gigantes, como la ballena azul, la ballena jorobada y la ballena de aleta, comen en promedio tres veces más al año de lo que se había estimado. Esto significa que si ingieren más de lo pensado, defecan más también.

.

Al subestimar cuánto ingieren y cuánto defecan estos inmensos mamíferos, los científicos podrían no haber tomado en cuenta cuán importante son para la salud del ecosistema oceánico.

“Es extraordinario el hecho que vivimos junto con algunos de los vertebrados más grandes que han vivido en el océano. Algunas de las ballenas más grandes, pesan más que muchos dinosaurios. Vivimos aún en tiempos de gigantes, ¡y a penas los conocemos!”, indica el co-autor del estudio Nicholas Pyenson, curador de mamíferos fósiles del Museo Nacional Smithsonian de Historia Natural.

Los investigadores creen que las estimaciones pasadas sobre cuánto consumen las ballenas se habían simplemente asumido. “Las estimaciones pasadas se asumieron de las presas que se encontraban en sus estómagos, las cuales luego se extrapolaban grandemente, para años, décadas, incluso siglos,” dice Pyenson.

La captura de datos:

Para esta investigación, se usaron datos de 321 ballenas seleccionadas, de siete especies distintas de los Océanos Pacíficos, Atlántico y Ártico. Esto datos se capturaron entre 2010 y 2019.

A cada ballena se le colocó una copa de succión que contenía un GPS, una cámara, un micrófono y un acelerómetro para medir el movimiento. La información permitió a los investigadores determinar patrones sobre qué tan seguido se alimentaban estas ballenas.

Asimismo, analizaron 105 fotografías de dron de todas las ballenas de las 7 especies, para medir sus longitudes. Esto les permitió posteriormente calcular la masa y volumen de agua que filtraban con cada bocado.

.

Además, los científicos de esta investigación también visitaron las ubicaciones en donde las ballenas se alimentaban. Ellos llegaron en botes con eco-sonógrafos, para medir el tamaño y densidad de los camarones antárticos y otras especies que se comían las ballenas. Con esta información, pudieron calcular cuánta comida las ballenas estaban realmente ingiriendo

“Nuestro estudio es el resultado de muchos años coleccionando datos alrededor del mundo. Encontrar estas respuestas requirió formar una masiva cantidad de colaboraciones internacionales y digitar una gran cantidad de datos de distintas fuentes. Esta investigación podría también describirse como diplomacia científica”.

Los resultados se publicaron en el diario Nature (Naturaleza, en español).

Cómo se relaciona la cantidad de comida que ingieren las ballenas con el ecosistema marino:

Y con la comida ingerida, las ballenas también generan grandes cantidades de excremento. Dado que las ballenas necesitan salir a la superficie a respirar, ellas tienden a defecar cerca de la superficie. Los nutrientes de sus heces permanecen en la superficie, en donde impulsan el fitoplancton. Estas plantas microscópicas absorben el dióxido de carbono, que es lo que todos sabemos está calentando el planeta.

Así que a mayor cantidad de heces, mayor cantidad de excremento y más nutrientes para el fitoplancton; el cual a su vez, fija CO2. Todo está conectado.

Share Button