03/11/2021 – Un nuevo estudio de la Universidad de Hirosaki comprobó que los cangrejos ermitaños se meten en los neumáticos desechados y no pueden salir, muriendo en ellos.

El estudio se realizó porque en junio de 2012, a 8 metros de profundidad, en la bahía de Mutsu, Japón, dos biólogos de la Universidad de Hirosaki (Atsushi Sogabe y Kiichi Takatsuji) se toparon con una visión muy triste. Vieron una llanta de carro llena de caparazones de cangrejos ermitaños. Algunos de estos todavía con cangrejos vivos, pero la mayoría estaban dañados y abandonados.

.

Estos dos profesionales biólogos decidieron comprobar la hipótesis: los cangrejos podía ingresar al área cóncava de la llanta, pero no podían salir de ella. Sogabe y Takatsuji pusieron a prueba su predicción entre octubre de 2015 y septiembre de 2016.

“Pensé que el cangrejo ermitaño que había invadido el interior del neumático no podía escapar debido a la estructura interna curva del neumático y, en consecuencia, murió”, dijo Sogabe en un correo electrónico a CNN. “Así que quise comprobar esta teoría”.

El experimento:

Los biólogos colocaron seis llantas en el fondo marino en varios lugares de la bahía de Mutsu y los revisaron una vez al mes. Los cangrejos ermitaños que se encontraban en su interior fueron contados, recogidos, examinados y liberados a una distancia mínima de cincuenta metros de cualquiera de los neumáticos del estudio.

Durante el año que duró el experimento, se atraparon 1,278 cangrejos ermitaños en las seis llantas de la bahía de Mutsu. Si los cangrejos no se hubieran recogido y liberado a intervalos mensuales, sin duda habrían muerto de hambre o de canibalismo, dicen los investigadores.

Posteriormente, Sogabe y Takatsuji realizaron un experimento controlado en un acuario para confirmar si los cangrejos podían entrar y escapar de un neumático.

Colocaron una llanta en un tanque con fondo de arena. Posteriormente, añadieron a los cangrejos ermitaños de las especies más comunes que observaron durante el experimento de campo.

En algunos ensayos, los cangrejos ermitaños se colocaron fuera del neumático. En otros, se colocaron dentro. A lo largo de seis pruebas, cada una de las cuales duró 18 horas, confirmaron que los cangrejos ermitaños podían entrar en el neumático, pero no salir.

Los dos experimentos comprobaron claramente que las llantas desechadas en el fondo del océano son un asesino silencioso para los cangrejos ermitaños.

Share Button