30/04/2021 – La próxima vez que estés una tienda, mercado o supermercado, toma un momento para disfrutar los bananos. Ya no podemos darlos por sentado. Mientras lol humanos nos hemos visto unidos en una lucha contra el COVID-19, estas frutas atraviesan una pandemia propia. Una enfermedad virulenta llamada Raza 4 Tropical (R4T), ha afectado el cultivo de banano alrededor del mundo poco a poco.

La R4T (conocida también como la enfermedad de Panamá o fusariosis del banano) es altamente contagiosa y no hay tratamiento conocido para ella. Una planta puede padecer esta infección durante casi un año y continuar presentando una apariencia saludable hasta que sus hojas se vuelven amarillas y marchitas. Según reporta la BBC: “En otras palabras, para el momento en que se observan los síntomas de la enfermedad, es muy tarde. Para ese momento, la enfermedad se habrá expandido a través de las esporas en el suelo, plantas, máquinas o animales.” Todo lo que queda es reforzar a la planta, con medidas preventivas, como lo hacemos los humanos con el COVID-19. Desinfectarse las botas y prevenir el movimiento de plantas entre granjas (muy similar al distanciamiento social). Finalmente, esperar lo mejor.

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La enfermedad no sería tan catastrófica, si la producción de banano no fuera un monocultivo global tan vasto. Este monocultivo se basa en una sola variedad de banano, llamada Cavendish. Esto hace que toda la industria del banano pueda colapsar rápidamente. Irónicamente, esta variedad Cavendish reemplazó otra variedad de banano llamada Gros Michel. A mediados del siglo veinte, la enfermedad de Panamá destruyó esta variedad Gros Michel. Cualquiera pensaría que se habría aprendido la lección, pero no.

El mundo no podría darse el lujo de perder los bananos. Ellos son el octavo cultivo más importante el en mundo y el cuarto más importante en los países poco desarrollados. Perder esta industria resultaría en dificultades para millones de personas. Afortunadamente, ya hay varios esfuerzos para detener esta pandemia.

Agricultura climáticamente consciente:

Una tierra saludable es menos susceptible a la enfermedad, por lo que hace sentido mejorar las técnicas de agricultura, para reforzar el banano contra la R4T. El banano es también uno de los cultivos más fumigados. La mayoría de cultivos se fumigan 40 veces durante la temporada y hay otros que llegan a fumigarse hasta 80 veces por temporada. Esto afecta la tierra fuertemente y debilita la planta para un ataque de R4T.

Dan Bebber es profesor de Ecología en la Universidad de Exeter, en el Reino Unido y parte del programa gubernamental de ese país BananaEX. Él le comentó a la BBC que la mejor forma de manejar esta pandemia de R4T es cambiar la forma como se cultivan los bananos. De hecho, el cultivo de bananos orgánicos ha respondido mucho mejor a la R4T que el cultivo convencional.

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“Las fincas de banano deberían evaluar usar materia orgánica y tal vez, sembrar cultivos de temporada entre las líneas del banano, para aumentar la fertilidad. Asimismo, el uso de microbios o insectos que puedan sustituir los químicos como “controles biológicos” comienza a ser una necesidad. Aunque esto signifique que el costo suba, hará el cultivo sostenible a largo plazo”, comenta Bebber.

El costo social y ambiental de los bananos:

Todos pensamos que los bananos son muy baratos. Cuando el precio de los bananos es tan bajo como el que tienen, es difícil para los productores pagarle bien a los trabajadores, invertir en equipo de cultivo, mejorar sus técnicas y protegerse contra la R4T.

En palabras de Bebber, “..por años hemos fracasado en tomar en cuenta el costo social y ambiental de los bananos. Es tiempo de comenzar a pagar un buen precio, no solamente para los trabajadores y el medio ambiente, sino para la salud de los bananos.”

Diversificar el consumo del tipo de banano:

Una solución rápida también sería consumir otro tipo de banano, en lugar del Cavendish. Hay más de un centenar de variedades de banano, de las cuales se conoce muy poco. Consumir de distintas variedades, reduciría la demanda del mismo tipo de banano y fomentaría el cultivo de estas otras variedades. Más importante, consumir banano local reduciría también la huella de carbono.

En Guatemala contamos con la variedad conocida como “bananitos de oro”. Pequeños, ligeramente más gordos y generalmente, mucho más dulces que los Cavendish. Además, son una variedad por lo general no producida a nivel industrial, por lo que seguramente también habrán recibido menos químicos. Cómpralos cuando los veas y fomenta su producción, para diversificar el consumo de banano en general.

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