10/09/2021 – Los colibríes se asoman a las flores y vuelan buscando néctar, gráciles y brillantes. Pero no es sólo su habilidad atlética lo que los hace encontrar comida. Una nueva investigación encontró que los colibríes tienen un gran sentido del olfato, el cual los ayuda a detectar peligro potencial cuando están buscando néctar.

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“En los últimos 10 a 15 años, investigadores han comenzado a entender la importancia del olfato de las aves en general. Durante mucho tiempo, se había creído que sólo algunas aves, como los buitres, tienen un fuerte sentido del olfato, el cual usan para encontrar comida”, indica la co-autora del estudio, Erin Wilson Ranking, Profesora asociada de Entomología de la Universidad de California Riverside.

“Sin embargo, el papel del olfato en la mayoría de las aves se está comenzando a reconocer recientemente. Esto puede deberse a que las aves parecían no usar el olfato para encontrar comida”.

En estudios anteriores, los investigadores no pudieron demostrar que los colibríes prefirieran el olor de las flores por el néctar que contenían. Además, las flores polinizadas por aves no tienen aroma fuerte, como las que han sido polinizadas por insectos. Es por eso, que los científicos no creían que las aves tuvieran la habilidad de percibir olores.

Pero con esto nuevo estudio, los investigadores creen lo contrario.

El experimento:

Para su experimento, Rankin y sus colegas observaron más de 100 colibríes, tanto en aviarios como en vida silvestre. Las aves tuvieron la opción entre alimentadores que contenían sólo agua con azúcar o agua con azúcar y uno de varios químicos con algún olor que significara la presencia de algún insecto. Todos los alimentadores tenían el mismo aspecto visual.

Los olores incluyeron uno de abejas europeas, uno con un químicos producido por hormigas argentinas y otro con ácido fórmico, el cual lo liberan algunas hormigas como forma de defensa y que puede lastimar aves y mamíferos.

“Si la piel o las patas de un ave se exponen a ácido fórmico, el ave puede lastimarse. Y si entra en contacto con sus ojos, no es nada agradable,” dice Rankin en una declaración. “Además, es extremadamente volátil.”

Durante el experimento, los colibríes evitaron los alimentadores con el agua con azúcar que tenían el químico derivado de las hormigas. Los colibríes no parecieron evitar de forma especial el agua con azúcar y el aroma de abejas.

Los resultados se publicaron en el diario Behavioral Ecology and Sociobiology (Ecológico de Comportamiento y Sociobiología).

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