Los organizadores dicen que los Juegos de Tokio han establecido un nuevo estándar de sostenibilidad.

Sus críticos, difieren.

05/08/2021 – Para los atletas que están compitiendo, hay un sólo color que importa en los Juegos Olímpicos de Tokio: el oro. Pero para los organizadores que los planificaron, es un color muy distinto el que buscan: el verde.

Desde el inicio, el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos y Paraolímpicos de Tokio enfatizó la importancia de la sostenibilidad. Este Comité estableció metas ambiciosas para demostrar su compromiso con la sostenibilidad, esperando convertirse en los Juegos más verdes a la fecha. Para alcanzarlo, estableció una serie de principios de sostenibilidad, “Mejores juntos: para el planeta y para la gente”. Bajo esta sombrilla, se ideó un programa de sostenibilidad bastante amplia, para alcanzar metas específicas. Esto incluía no desperdiciar absolutamente nada, alcanzar “carbono cero” y restaurar la biodiversidad.

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Los esfuerzos para alcanzar una sostenibilidad total:

“La Sostenibilidad se ha convertido sin lugar a dudas, en un aspecto esencial de los Juegos Olímpicos y Paraolímpicos”, dijo el CEO Toshiro Muto de Tokio 2020, al anunciar el plan de sostenibilidad de los Juegos. Él continuó indicando que “está confiado en que los esfuerzos de Tokio 2020 de ser una sociedad carbono-cero, limitar el desperdicio y animar a tomar en cuenta los derechos humanos, serán algunos de los legados de estos Juegos.”

De acuerdo con Reuters, entre los esfuerzos en Tokio 2020 se incluyeron podios hechos de plásticos reciclados, medallas hechas de celulares viejos, vehículos eléctricos para transportar atletas y medios de comunicación, camas de cartón reciclado y un programa extensivo para compensar el carbono emitido por los atletas.

“Los Juegos de Tokio 2020 serán una oportunidad única para mostrar en una escala sin precedentes, cómo puede verse una sociedad que cambia sus procesos a unos sostenibles” dijo el anterior Presidente de Tokio 2020 Yoshiro Mori, en el Reporte de Sostenibilidad Previo a la Juegos, publicado en abril 2020.

Pero la propuesta tiene detractores:

Algunos críticos afirman que Tokio 2020 no es el modelo a seguir que sus organizadores aseguran. Entre ellos, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), expresó preocupación en 2020 por la forma en que obtendrían la comida, los productos marinos, el papel y el aceite de palma. Para todo lo anterior, sus protocolos estaban “mucho peor que los estándares aceptados en el resto del planeta”.

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Investigadores de la Universidad de Nueva York, de la Universidad de Suiza y de la Universidad de Bern, en Suiza, también criticaron los Juegos. En la edición de abril de 2021 de la revista Nature Sustainability (Sostenibilidad de la Naturaleza), analizaron los 16 juegos olímpicos que se han organizado desde 1992. Ellos concluyeron que los juegos poco a poco se han vuelto menos sostenibles. Incluso Tokio 2020, son las terceras olimpiadas menos sostenibles de los últimos 30 años, según ellos. Las olimpiadas más sostenibles fueron las organizadas en Salt Lake City en 2002 y las más contaminantes en Río de Janeiro en 2016.

La sostenibilidad (o falta de ella) es una función en gran parte del tamaño del evento, según el investigador David Gogishvili, de la Universidad de Lausanne, co-autor del estudio. Cuando Tokio hospedó las Olimpiadas en 1964, participaron alrededor de 5,500 atletas. Ahora en 2021, se recibieron aproximadamente a 12,000 atletas, dijo en un entrevista a la revista Dezeen.

“Más atletas se traduce en más eventos, más países participando y más medios de comunicación. Todos necesitan espacio, hospedaje y la capacidad general, debe ser más grande. Esto se traduce en más construcción y esto, en una huella de carbono negativa”, esplicó Gogishivili, quien dijo que los efecto ecológicos de Tokio 2020 tuvieron “más o menos un efecto superficial”.

Aspectos que presentaron problemas:

Entre los esfuerzos de sostenibilidad que presentaron problemas estuvo el uso de madera en todas las construcciones nuevas. En una apuesta por reducir las emisiones de CO2, se construyeron varios edificios como la Plaza de la Villa Olímpica, el Estadio Olímpico y el Centro de Gimnasia, usando madera local japonesa. Estas construcciones se desmantelarán y esa madera se reusará posteriormente a los Juegos Olímpicos. Pero de acuerdo con Dezeen, una parte de esta madera estuvo vinculada a deforestación, lo cual presenta “una negación de sus efectos positivos”.

La estrategia de descarbonización de los Juegos es contraproducente también, según Gogishvili. Él dice que las compensaciones de carbono usadas en Tokio 2020 podrían ayudar a reducir las emisiones futuras, pero no hacen nada respecto a las actuales.

“Muchos académicos han criticado las compensaciones de carbono, porque lo que nos indican es que: vamos a seguir contaminando, pero trataremos de compensarlo”, indica Gogishvili. Él indica también que se necesitan cambios radicales para hacer sostenibles los Juegos Olímpicos futuros. Por ejemplo, él dice que debería existir un ente independiente que evalúe la sostenibilidad de los Juegos. Asimismo, podrían escogerse un grupo de ciudades en donde se realicen los Juegos y se rotara la organización en las mismas, para evitar construir nueva infraestructura cada 4 años.

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