13/11/2020 – Durante los últimos años, los científicos han observado que los huracanes se han vuelto más peligros, al mismo tiempo que la temperatura global aumenta. Entre los cambios que han observado, está que ahora los huracanes se intensifican más rápido, conllevan consigo más lluvia y se mueven en tierra más despacio, pero con la misma fuerza.

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Ahora, un nuevo estudio identificó otra consecuencia del cambio climático. Los huracanes están manteniendo su fuerza al tocar tierra mucho más que antes. Esto expone a las poblaciones a vientos peligrosos que no se han experimentado antes. Los investigadores encontraron que durante los últimos 50 años, el tiempo que los toma a los huracanas debilitarse en tierra aumentó en un 94%.

Esta nueva investigación se publicó este miércoles último en el portal científico Nature. Esta no es la primera investigación del tema, sino más bien la última que confirma el vínculo entre el calentamiento global y el potencial destructivo de los huracanes.

“Por ejemplo, hace 50 años estando aproximadamente 380 km tierra adentro, un huracán categoría 3 se habría experimentado como una tormenta tropial,” indica Pinaki Chakraborty, profesor del Instituto Okinawa de Ciencias y Tecnología, co-autor del estudio. “Pero hoy en día, luego de pasar esa misma distancia, un huracán que tocó tierra como categoría 3, se experimentaría como categoría 1 tierra dentro. Es un incremento considerable en términos del potencial destructivo en tierra.”

Relación aumento de temperatura / potencial destructivo:

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Para entender cómo funciona la relación entre el calentamiento global de temperatura y el mayor potencial de los huracanes, se debe tener en mente lo que la da fuerza a un huracán.

Básicamente, los huracanes son grandes motores de viento y lluvia, que se alimentan de la temperatura cálida y humedad del océano. Conforme una tormenta pasa sobre el océano, se alimenta de la temperatura y humedad del aire. Mientras más caliente está el aire debajo del huracán, más humedad puede retener y por lo tanto, más energía disponible para fortalecer el huracán.

“El océano proporciona la humedad para el huracán y el huracán mantiene la temperatura gracias a esa humedad, intensificando el motor que lo mueve, traduciéndose esto en vientos y lluvias más intensas”, indica Ckakraborty.

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