04/05/2017 – Este año se han reportado varios peces exóticos de acuariofilia en los principales lagos de Guatemala. En enero, el pez diablo apareció por primera vez en el Lago de Atitlán y muchos medios de comunicación reportaron incorrectamente su especie y su comportamiento, sin brindar soluciones a su amenaza como invasor y causando confusión sobre su posible impacto. Recientemente, la historia se repitió cuando un pescador artesanal atrapó dos peces extraños en el Lago Petén Itzá. La captura se hizo viral en las redes sociales y apareció en las noticias, junto a varias ideas falsas sobre estos peces.

¿Qué peces aparecieron? ¿Serán una piraña y un pez blanco? *Spoiler: No lo son, se trata de un pacu y un goldfish.
¿Qué es un pacu?

Al identificar un organismo, suele ser más sencillo descartar lo que no es antes de poder definir lo que sí es. En este caso podemos ver rápidamente que el pez capturado NO es una piraña. Las pirañas tienen una dentadura bastante afilada y el pez de la foto tiene una dentadura muy similar a la nuestra. El único pez con ‘dentadura humana’ y gran similitud a la piraña es el pacu. El nombre ‘pacu’ abarca varias especies de peces suramericanos del orden Characiformes y de la familia Serrasalmidae, la misma de la piraña, y es por esto que comparten muchas características. Ambos carácidos tienen poblaciones nativas en Suramérica, cuerpos lateralmente anchos y aplanados, una pequeña aleta adiposa entre la cola y la aleta dorsal, y varias especies con un vientre rojizo. Las fotos de este pez proveen la información necesaria para determinar que es un pacu (posiblemente Piaractus sp.), pero no la suficiente como para revelar su especie. Para elucidar todos los detalles, es necesario hacer análisis de morfometría, merística y de técnicas moleculares.

¿El pacu me va a morder ‘las nueces’?
*Spoiler: El pacu prefiere plantas, pueden nadar tranquilos.

El pacu causó miedo, especulación y controversia por su parecido a la piraña. Pobladores locales manifestaron temor de ser mordidos al nadar. Sin embargo, a diferencia de la piraña, el pacu se alimenta principalmente de materia vegetal y NO de carne. Sus ‘dientes humanos’ sirven para triturar fuerte materia vegetal, incluyendo nueces. De allí surge el chiste sobre el pacu muerde-nueces o muerde-testículos. Pero no se preocupen, el pacu no es agresivo hacia el humano y las probabilidades de ser mordido por este son casi nulas. Si alguien culpa al pacu por una mordida en sus genitales, sepan de una vez que esa persona está mintiendo. No obstante, el pacu sí puede ser dañino para el ecosistema; este es invasor en varios cuerpos de agua tropicales y ha desplazado a especies nativas quitándoles su alimento, hábitat y demás recursos. El pez más ‘peligroso’ es el dorado.

Los dorados pertenecen a la misma familia de las carpas, son de origen asiático y comparten muchas características morfológicas y de comportamiento. Los ciprínidos son los cerdos del agua: son omnívoros que comen plantas e invertebrados, levantan los nutrientes apelmazados en el fondo del lago al buscar alimento, remueven de raíz la vegetación acuática, destruyen sitios de anidación de peces, y excretan bastante lo que es aprovechado como fertilizante por algas y cianobacterias. Muchos estudios vinculan la presencia de ciprínidos con el deterioro en la claridad y calidad del agua; estos peces hacen que los lagos se tornen más verdes y se eutroficen. Un pez dorado puede poner 10,000 huevos en solo desove. Al estar en un cuerpo de agua tropical, el dorado tiene un metabolismo acelerado donde crece más, come más y excreta más.

El Pez Dorado:

El otro pez capturado es un goldfish o pez dorado del género Carassius sp. Muchos pobladores lo confundieron con el endémico pez blanco (Petenia splendia) por su coloración. Pero estos peces pertenecen a distintas familias y tienen muchas diferencias entre sí. Los podemos distinguir viendo sus líneas laterales: la del pez blanco está dividida al ser un cíclido (familia Cichlidae), la del dorado está unida al ser un ciprínido (familia Cyprinidae). La cola del pez blanco está totalmente unida, mientras que la del dorado está bifurcada. La mandíbula del pez blanco es prominente, alargada y se puede extender para capturar otros peces; la mandíbula del dorado es pequeña y no suele capturar peces. Para identificar la especie del dorado que capturaron en Petén se deben hacer también los mismos análisis que mencioné anteriormente para el pacu.

El pez más ‘peligroso’ es el dorado

Los dorados pertenecen a la misma familia de las carpas, son de origen asiático y comparten muchas características morfológicas y de comportamiento. Los ciprínidos son los cerdos del agua: son omnívoros que comen plantas e invertebrados, levantan los nutrientes apelmazados en el fondo del lago al buscar alimento, remueven de raíz la vegetación acuática, destruyen sitios de anidación de peces, y excretan bastante lo que es aprovechado como fertilizante por algas y cianobacterias. Muchos estudios vinculan la presencia de ciprínidos con el deterioro en la claridad y calidad del agua; estos peces hacen que los lagos se tornen más verdes y se eutroficen. Un pez dorado puede poner 10,000 huevos en solo desove. Al estar un cuerpo de agua tropical, el dorado tiene un metabolismo acelerado donde crece más, come más y excreta más.




Por un acuarismo RESPONSABLE en Guatemala:

El pez diablo, el pacu, y el dorado, son peces comunes en el acuarismo. Los tres peces crecen bastante, y algunos dueños los liberan de forma irresponsable cuando ya no los pueden tener en sus peceras. Es posible que el pacu y el dorado capturados en Itzá hayan sido recién liberados, ya que las tiendas de mascotas locales tienen esos peces y de un tamaño similar al reportado. Un análisis de isótopos estables podría determinar si los individuos crecieron en el lago o provienen recientemente de las peceras locales. Los peces invasores pueden hacer mucho daño, ej.: dañar los ecosistemas, extirpar especies nativas y endémicas, cambiar la geoquímica de los cuerpos de agua, reducir el alimento de la población local, alterar el paisaje, etc. Todo lo anterior puede generar pérdidas monetarias (a veces millonarias) según el impacto, sin tomar en cuenta la inversión necesaria para un plan de remoción del pez invasor. Prevenir es mejor que lamentar y siempre es más barato. Es bueno informarnos sobre el daño que pueden ocasionar nuestras mascotas. Nunca debemos liberar una mascota sin importar su especie. En muchos países es un crimen tener peces potencialmente invasores si se vive cerca de cuerpos de agua importantes, las mismas leyes de prevención se podrían aplicar en Guatemala. Hay casos donde el dueño es responsable, pero catástrofes naturales como tormentas, inundaciones y terremotos resultan en la liberación de esas especies peligrosas.

¿Cómo podemos ayudar a combatir especies invasoras?

Las recomendaciones son similares a las de la llamada de acción contra el pez diablo en Atitlán, el cual también es invasor en Itzá. Se deberían realizar entrevistas con fotos de los peces invasores a los pescadores y en los alrededores de Petén Itzá para identificar más individuos exóticos. En caso de encontrar una población establecida de cualquiera de los peces invasores, se podrían implementar proyectos de remoción y fomentar campañas que utilicen a los peces como alimento. El uso de técnicas moleculares que detectan ADN en el agua determinaría si hay más poblaciones en el Lago Petén Itzá. Los pobladores locales pueden contribuir enormemente notificando las apariciones de los peces invasores a las autoridades encargadas (CONAP y AMPI en Petén). En caso de capturar a uno de los peces invasores, la forma más sencilla de conservarlo para su análisis es dentro de un congelador. Juntos podemos evitar que más especies invasoras triunfen en Guatemala.

Autor: Hugo Alejandro Villavicencio
Estudiante de posgrado e instructor de Biología de la Universidad de Alaska Anchorage
Junilja’

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