24/08/2021 – Basta con sobrevolar esta vasta serranía o transitar por una de las pocas carreteras destapadas por las que se puede acceder a ella para ver los estragos que ha causado en los últimos años la tala indiscriminada de árboles. La deforestación rozó máximos históricos en 2017 y continúa.

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“El 2020 fue el año de mayor deforestación, por lo menos en los últimos tres o cuatro años”, asegura Sergio Iván Núñez, secretario de Medioambiente del departamento del Meta, donde se encuentra este Parque Nacional Natural.

En 2020 en Colombia, según cifras gubernamentales, se perdieron 171.685 hectáreas de bosque. Esto equivale a una superficie superior a la de ciudades como Río de Janeiro o Medellín. La mayoría de estos árboles se concentraban en el cinturón del centro-sur del país, en los departamentos del Meta, Caquetá y Guaviare.

El Meta fue donde más aumentó este problema, con más de 35.500 hectáreas de bosque tumbado y un aumento del 8 % respecto a años anteriores, cuando la tendencia venía a la baja.

El pronóstico inicial para el Meta era de 54,000 hectáreas deforestadas y finalmente fueron 35,556. “Es una cantidad gigante. 36,000 hectáreas es muchísimo bosque que perdimos, pero pudo ser peor”, se consuela Núñez

Para luchar contra la deforestación en uno de los países más afectados del mundo, el Gobierno desplegó una gran operación militar. Con el nombre de Artemisa y criticada por detener a campesinos bajo falsas acusaciones, también dispone de aviones remotamente pilotados para monitorear a tiempo real la serranía (siempre que el cielo no esté encapotado), así como de helicópteros y avionetas.

Sin embargo, las autoridades apuestan por la educación, por pagar para que se conserven bosques y convencer a las comunidades de optar por actividades como el ecoturismo.

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