Tal vez haciendo postres del plástico desechado el reciclaje sea más llamativo.

30/06/2021 – Ya sea en helados, café, panqueques, pasteles o licuados de proteínas, es altamente probable que el sabor a vainilla que disfrutes en el futuro sea ligeramente más dulce, gracias a un ingrediente sorprendente: plástico usado.

Aunque no suene muy apetitoso, parece ser una buena solución. Para los científicos de la Universidad de Edinburgh, en Escocia, lo que es preocupante es la cantidad de desperdicio plástico que llega al océano. Cada año el océano recibe 8 millones de toneladas de plástico de un sólo uso. Esto es suficiente plástico para sobrepasar la cantidad de peces en el mar en año 2050, de acuerdo con la organización Conservación Internacional. Para ayudar a disminuir la cantidad de plástico que está en el océano, llegaron a una genial forma de aprovecharlo. Ellos lograron convertir este plástico en vainillina, un compuesto químico que brinda el olor y sabor del extracto de vainilla.

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Aunque la vainillina puede encontrarse en el extracto natural de la vainilla, también puede prepararse sintéticamente a partir de productos derivados del petróleo. Para crear esto del plástico, los investigadores modificaron genéticamente una cadena de la bacteria de E. Coli para que hiciera vainillina a partir de ácido tereftálico. Este ácido se usa en la producción de botellas plásticas y puede romperse químicamente, usando enzimas, en sus componentes químicos básicos. El proceso químico es similar al de la producción de cerveza.

Un upcycling biológico que convierte plástico post-consumo en vainillina:

“La crisis global de plástico ahora ya se reconoce como uno de problemas ambientales más serios para nuestro planeta. Esto requiere nuevas tecnologías, para permitir reincorporar el plástico en la economía”, declararon los científicos Stephen Wallace y Joanna Sadler en su investigación. Estos resultados y conclusiones se publicaron en el diario Green Chemistry (Química Verde, en español). En su publicación, ellos afirman que “demostraron el primer upcycling biológico de plástico post-consumo en vainillina, usando un microorganismo.”

“Este es el primer ejemplo de convertir plástico usado en un químico industrial valioso, lo cual tiene geniales implicaciones para la economía circular,” dijo Sadler al periódico británico The Guardian.

De acuerdo a la publicación, aproximadamente el 85% de la vainillina del mundo se sintetiza de químicos derivados de combustibles fósiles, incluyendo petróleo crudo. Esto se debe a que la demanda de la vainillina supera por mucho a la oferta del compuesto obtenido de forma natural. En Madagascar, en donde crece el 80% de la vainilla natural del planeta, el proceso de cultivar y curar la vainilla es tedioso. Este proceso no podría en absoluto producir suficiente vainilla para el mundo moderno. Y aún si pudiera, la única forma de aumentar la producción de vainilla natural sería plantar más vainilla, a costa de una tremenda deforestación de hábitat nativo.

Poder crear vainillina con plástico en lugar de petróleo, significa que podría aumentarse la producción de vainillina sin requerir más petróleo para esto.

Durante sus experimentos, los investigadores convirtieron exitosamente el 79% del ácido tereftálico en vainillina. Sadler y Wallace consideran que con la ingeniería adecuada, podrían incrementar el porcentaje de conversión y tal vez, producir otros químicos, como componentes para perfumes.

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