20/10/2020 – Cuando fue declarado el estado de emergencia y suspendidas muchas actividades, se notó lo silencioso que transcurrían las horas a partir del toque de queda. Era un silencio en un inicio, extraño. Pero al paso de los días, nos empezamos a acostumbrar a escuchar en lugar del ruido de los carros, motos, los bocinazos y ruidos fabriles entre otros, el canto de las aves y el sonido del viento en los árboles.

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El retorno a las actividades de muchos ha restablecido el ruido urbano. Entre bocinazos, motores e incluso golpeteos frecuentes en talleres que funcionan en las calles y aceras, se regresó a la “nueva normalidad”. Muchos de éstos funcionan de forma improvisada y se dedican a poner escapes o hacer reparaciones en plena vía pública. Esto genera sonidos que son incluso de baja frecuencia y provocan alteraciones nerviosas.

Adicional a todo esto, también podemos mencionar el sonido de los vehículos, motos y carros. Muchos de ellos intencionalmente les adicionan al escape extensiones, que permiten hacer un gran ruido cuando aceleran. Esto en muchas ocasiones genera un perturbador sonido, que incluso asusta a los transeúntes. Además empresas que con sus motocicletas emprenden caravanas haciendo escándalo y transitando incluso en contra de la vía.

Sin lugar a dudas el tema del ruido urbano es algo que pasa para muchos totalmente desapercibido. Y debido a la costumbre, no se toma en cuenta el daño que genera en nuestra salud. Sin embargo, existe una regulación donde todos estos ruidos que alteran los nervios han sido en algunos casos incluso prohibidos. Este es el caso de Antigua Guatemala, donde no está permitido sonar el claxon o la bocina de los vehículos por considerarse una ciudad colonial.

Esta es el tipo de contaminación más común:

Pero éste es apenas uno de los sonidos frecuentes. También están los que cotidianamente transitan anunciando la compra de chatarra. Con altavoces que no han sido regulados o que no cuentan los permisos y licencias para portar, los carros en mal estado se quedan varados en cualquier lugar.

Este tipo de situaciones nos llevan a pensar que vivimos en una tierra de nadie. Que vivimos en donde generalmente las autoridades se ocupan de las cosas que son más visibles o más molestas para la mayoría de la población, pero que temas como éste se quedan al margen de la atención.

Adicional a todo lo anterior, también existe la quema de pólvora y la explosión de petardos, cohetes y bombazos que se dan en muchos festejos. Estos no sólo contaminan el aire, sino generan sonidos sumamente fuertes, que alteran los nervios e incluso podrían generar un ataque cardíaco por el sobresalto de tan fuertes sonidos.

Existen personas que se divierten muchísimo con el tema de hacer estallar este tipo de artefactos, pero no alcanzan a ver el daño que están generando en un entorno donde viven otros seres humanos y no únicamente ellos. Además, dañan la fauna de los alrededores, como aves, y animales como domésticos como perros y gatos.

Qué nos corresponde:

  • Cómo habitante de un área urbana, es necesario tomar conciencia que si escuchamos este tipo de sonidos o somos parte de la población que los genera, que el entorno requiere de un grado de civilidad que nos permita vivir en armonía con todos los otros pobladores del lugar, incluyendo animales de otras especies.
  • En el área rural, evitar copiar estos comportamientos y alterar un entorno natural.
  • Evitar el uso de pirotecnia y pólvora que generan contaminación auditiva y también el aire.
  • Cuidar nuestra salud y utilizar tapones de oído cuando sean necesarios si es que transitamos por áreas muy ruidosas.
  • Informar a las autoridades respecto a quienes transitan con altavoces para que investiguen, si realmente cuentan con los permisos necesarios. Que los sancionen de ser necesario, ya que muchas veces transitan incluso en altas horas de la noche.
  • Muchas personas laboran ahora en sus hogares, en línea, y es necesario poder estar en un ambiente más silencioso, y también un derecho que podemos exigir a las autoridades.
  • En lo personal tratar de disminuir el ruido interponiendo música suave al ruido del entorno urbano.

La Educación Ambiental nos permite entender más claramente todos estos aspectos y tener una mejor convivencia tener un entorno más sano y en armonía con el medio ambiente. Esto es lo que promovemos los Ecociudadanos, ¿te nos unes? Si deseas saber más sobre estos temas, participar en nuestras capacitaciones en línea y resolver dudas de cómo ser un mejor Ecociudadanos desde tu hogar, pueden contactarnos en nuestras redes sociales abajo o al correo información@ecociudadanos.org.

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