20/01/2021 – Conforme lleguen las ondas frías al país (e incluso algunas lloviznas), habrá que tener en cuenta la humedad relativa. Esta es el porcentaje de agua que hay en el aire, relativo al máximo que podría haber en el aire a una temperatura determinada. El aire caliente puede contener más agua que el aire frío. Esto significa que el aire en exteriores cuando la temperatura es calurosa, puede tener un 90% de humedad. Esto mismo aire, al llevarlo a interiores, puede disminuir y tener casi nada de humedad.

La Doctora Stephanie H. Taylor escribe sobre la necesidad de humedad en el aire:

“Las investigaciones continúan revelando que el aire de interiores está conectado a las infecciones en las personas. Esto explica por qué la temporada de gripe llega con el frío, pues cuando el aire de exteriores ya cuenta con poca humedad, al ingresar a cualquier ambiente, pierde aún más humedad al calentarse. La solución obvia es aumentar la humedad de los ambientes en interiores, para que la humedad relativa se mantenga entre 40 % y 60%”.

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Esto es aún más importante durante la pandemia:

En un artículo publicado en el diario norteamericano The Washington Post, Joseph Allen, Linsey Marr, and Akiko Iwasaki, profesores universitarios, brindaron estas tres formas en que la humedad impacta la transmisión del coronavirus:

  1. A mayor humedad, las membranas mucosas hacen una mejor captura del virus. Pero con menor humedad, hay menos mucosa, menor captura del virus y mayor ingreso al tracto respiratorio.
  2. El coronavirus decae más rápido en humedades altas. Un nuevo estudio demuestra que el coronavirus decae más rápido en humedades cercanas a 60%, comparado con otros porcentajes.
  3. En aire seco, las gotas que transportan el virus se secan más rápido, convirtiéndose en partículas de humedad minúsculas en las que el virus puede transportarse más lejos, por más tiempo.

La mejor opción entonces, es continuar aislándose socialmente lo más posible en estas próximas semanas de frío.

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