03/01/2020 – El CO2 es un gas que existe en la naturaleza de forma natural, pero que la actividad humana emite a grandes niveles. Este es uno de los gases de efecto invernadero que se emiten a nuestra atmósfera. Otros gases de efecto invernadero son el vapor de agua, el metano, el óxido nitroso y los halocarburos.

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Para entender el impacto de estos gases, tenemos que tomar en cuenta que la radiación que recibimos del sol, es reflejada en parte por la atmósfera, mientras que el resto es retenida por estos gases. Esta retención de una parte de la radiación es lo que permite que la tierra y los océanos estén cálidos. En condiciones normales, estos gases contribuyen a mantener el planeta en temperatura normal.

Se perdió el balance de emisión y aborción de estos gases:

Por millones de años, la producción de gases de efecto invernadero estaba regulada por los ciclos naturales del planeta. Estos gases de producían y absorbían a un rango bastante estable. Por lo tanto, las temperaturas que han permitido la vida en el planeta como la conocemos hasta ahora, han sido también bastante estables.

Los humanos cambiamos este balance al principio de la segunda mitad de 1,700’s, con el inicio de la Revolución Industrial. Desde entonces, la actividad humana ha agregado gases de efecto invernadero, principalmente CO2, a la atmósfera, a una velocidad creciente y constante. Esto ha hecho que el planeta acumule más calor de lo necesario, calentándose.

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Y aunque mencionamos que hay otros gases de efecto invernadero, el CO2 representa el 84% de todos los gases de efecto invernadero emitidos, sumando 30 billones de toneladas al año. La mayoría se emite al quemar combustibles fósiles para generar electricidad y para transporte, aunque otros procesos industriales y la deforestación también contribuyen.

No es sólo la atmósfera:

El dióxido de carbono no está afectando solamente la atmósfera, de acuerdo a la NASA. Este gas ha acidificado los océanos casi un 30% a la fecha, afectando una gran variedad de organismos oceánicos. Se espera que aumente este porcentaje en los años venideros.

Obviamente todo este gas agragado a la atmósfera no se absorberá de la noche a la mañana. Sus efectos son muy destructivos y se sentirán a largo plazo. Pero entendiendo el impacto del CO2, podemos tomar los pasos necesarios para disminuir nuestras emisiones del mismo. Y tal vez, evitar los desastres que conllevan una mayor temperatura.

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