06/01/2021 – Seguramente todos los que tenemos al menos un perro, hemos observado que hay algo único e indescriptible de estos compañeros tan leales. Los perros esperan a sus humanos pacientemente cuando llegan a casa, se sienten absolutamente agradecidos cuando reciben su comida y expresan la más grande devoción cuando encuentran a más perros.

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¿Pero de dónde viene esto, qué hace al perro “el mejor amigo del hombre”? La explicación más obvia sería que los humanos con quienes viven, les brindan comida y resguardo. Pero hacemos los mismo con los gatos y su comportamiento es diametralmente opuesto.

Comportamiento de manada:

Los perros, al igual que sus ancestros los lobos, son animales sociales que suelen estar siempre en manada. Para sobrevivir en estado salvaje, una manada de canes debe confiar entre sí y sobre todo, en el líder. Siempre hay un macho alfa que está a cargo, hasta que es muy viejo o se vuelve muy enfermo, como para cuidar a los demás. Entonces, es desafiado por otro más jóven, por el bien de toda la manada.

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Esto sugiere entonces que los lobos están motivados más por el bienestar del grupo, que por la pura lealtad a su líder. Esto fue lo que se comprobó en 2014 en un estudio realizado en Viena, Austria. Se estudiaron perros criados en un laboratorio y lobos en estado salvaje. La conclusión fue que la relación entre los perros y los humanos es jerárquica (con el humano, como líder) y no de cooperación.

Vínculo social:

Esto se debe principalmente a la Oxitocina, una hormona péptida que se libera cuando los humanos se abrazan, acarician e interactúan socialmente. La presencia de esta hormona aumenta tanto en humanos como en perros, cuando los humanos acarician y hablan con sus perros. Este un método humano de interacción, pues los lobos muy raramente hacen contacto visual con los humanos. Esto significa, que el hecho que tu perro sí te vea directamente, es un hábito que se aprendió poco a poco, conforme la raza se fue domesticando. La oxitocina está vinculada a sentimientos de apego y seguridad, lo cual facilita el establecimiento de lealtad y amor, en una relación emocional.

Esta combinación de oxitocina y ver al humano como el líder de la manada, hace que la relación con nuestro perro sea una combinación de admiración y obediencia al humano, con aceptación y necesidad de contacto físico. ¿Genial, no?

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