19/11/2017 – ACTUALIZACIÓN: Luego de anunciar esta semana esta controversial medida, el importe de restos de elefantes asesinados en Zimbabwe y Zambia (restos que se conocen como trofeos), la administración del Presidente Trump de los Estados Unidos de América anunció que esperará reunir más información. La prohibición a estas importaciones continúa por el momento.  La historia más abajo explica más sobre este tema.



17/11/2017 – En la década de los 90’s, Zimbawe contaba con la población de elefantes más grande de África, con una población en ese entonces de cerca de 80,000 a 100,000 elefantes. Sin embargo, su población se redujo considerablemente debido a la caza constante y la poca protección del gobierno. La población se redujo en un 30 % de 2007 al 2014.  Para el 2016, el rango de declive en su población era ya del 8% anual, debido principalmente a la caza. En 2014, el presidente Barack Obama prohibió el ingreso a los Estados Unidos de América de trofeos de elefantes cazados en lugares com Zambia y Zimbabwe.

Ahora, recientemente el actual Presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, anunció que volvería a permitir el ingreso a ese país de dichos trofeos. Aún cuando los elefantes son parte de la lista de especies en peligro, bajo la Ley de Especies Amenazadas, una cláusula en la ley le permite al gobierno importar tales trofeos, si existiera evidencia que los beneficios que da la caza a la conservación de la especie cazada, son significativos.

“La caza legal y bien regulada, como deporte y como parte de un programa de administración saludable, puede beneficiar la la conservación de ciertas especies, proporcionándoles incentivos a comunidades locales para conservar la especie y devolviendo dinero a la protección animal”, dijo el vocero de Vida Salvaje y Acuática en un comunicado.

Sin embargo, no está claro cómo afectaría la situación política actual de Zimbabwe el restulado de esta decisión, pues una publicación en la página de itnernet del presidente de la Sociedad Humanitaria de los Estados Unidos (la misma que asesoró el gobierno de Guatemala para la legislar sobre el Bienestar Animal), indica que la caza ha sido un problema en Zimbabwe desde hace años, ya que la industria de la caza está plagada de corrupción.



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