05/12/2015 – Orlando Paiz, Juez de Paz del municipio de Oratorio, departamento de Santa Rosa, indica que es el primer caso en que se ve obligado a ordenar la muerte de un perro.

El proceso de muerte para el can sería inyectarle un fuerte sedante el 4 de diciembre para “provocarle” un paro cardíaco, pero se suspendió porque se “carecía de la sustancia”. El Juez trasladó la ejecución para el miércoles 9 de diciembre del presente.

La condena es resultado de la muerte de una niña de 10 años, quien persiguiendo una vaca propiedad de la familia, ingresó a un terreno vecino en donde fue atacada por el perro guardián del lugar.

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