12/12/2021 – ¿Has notado la reacción tan distinta en tu perro, si te acuestas a hacer abdominales a si te caes al suelo porque te tropezaste? ¿Has considerado que tu perro entiende que cada una lleva una intención distinta?

En un nuevo estudio, investigadores en Alemania llevaron a cabo una serie de experimentos para determinar si los perros comprendían si lo humanos hacen las cosas a propósito.

“Yo no esperaba esto, pero los perros se desenvolvieron muy bien”, dijo Juliane Bräuer, directora de estudios caninos de laboratorio en el Instituto Max Planck para las Ciencias de Historia Humana, en Jena, Alemania. “Yo estoy estoy sorprendida por la claridad de los resultados.”

Bäuer y sus colegas publicaron sus encuentros en el diario Scientific Reports (Reportes Científicos, en español).

El experimento:

Para su estudio, ellos les pidieron a 51 propietarios de perro que los prestaran al laboratorio. Primero, los perros entendieron que un humano los alimentaría a través de un plexiglass. Luego, los investigadores establecieron lo que se conoce como un experimento “paradigma del no puedo versus no quiero”, reteniendo el alimento de los perros.

En la situación en la que “no se quería”, el experimentador tenía la comida frente al perro, pero no se la dio a propósito, mostrándosela, pero alejándosela después.

Para la situación en la que “no se podía”, ellos tuvieron dos condiciones. En la primera, la persona por torpeza parecía no poder darle la comida al perro y se caía en el intento. En la otra, la ranura por donde le pasaban la comida estaba cerrada y no podían pasarle el alimento al perro.

En las tres distintas situaciones, el experimentador dejaba el alimento en frente de ellos. Dado que el plexilass estaba sostenido sobre el piso de forma independiente, sin llegar a completamente separar al experimentador del perro, a estos últimos les era muy fácil rodearlo para llegar al alimento. Los perros hicieron esto todas las veces, pero la rapidez en llegar a la comida cambiaba según la circunstancia.

Foto: Instituto Max Plank.

De hecho, ellos descubrieron que todos los perros buscaban la comida inmediatamente cuando el experimentador era torpe o cuando la ranura estaba bloqueada.

“Sí me la quieres dar, así que voy a dar la vuelta y la voy a obtener”, imagina Bräuer que el piensa el perro. “Sin embargo, en las ocasiones en las que no se le dio la comida al perro de forma intencional, el perro dudaba, esperaba y en algunos casos, incluso se sentaba”.

Intención versus comportamiento aprendido:

Los investigadores reconocen que se necesita más investigación para confirmar este estudio, pues pueden haber otros factores que contribuyen a las respuestas de los perros.

“Somos cuidadosos con nuestra interpretación. Los perros nos observarían todo el día, si tuvieran oportunidad,” dice Bäuer.

Ella pone el ejemplo de que si una persona agarra una correa, casi todos los perros entienden que van a salir a caminar. “¿Entienden la intensión o es ya un comportamiento aprendido?”, pregunta. Son dos cosas distintas.

A Bräuer le gustaría repetir el experimento con perros que han tenido muy poco contacto con humanos y observar las respuestas.

Share Button