09/06/2021 – ¿Qué podrían tener en común cascos de moto, televisiones viejos y hasta árboles de navidad? Todos son objetos que se encontraron flotando en el canal de Amsterdam, pero que la cortina de burbujas detuvo antes de llegar al océano. La “cortina de burbujas” se desarrolló como una forma simple de evitar que la contaminación plástica llegue al océano.

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Un compresor envía aire a través de un tubo perforado, el cual está colocado en diagonal al fondo del canal. Esto libera una oleada de burbujas que atrapa desechos y los guía a un sistema que los atrapa.

Para minimizar el ruido, el compresor está ubicado a 50 metros de distancia del canal, en un contenedor viejo, readecuado para tal objeto. Además, el contenedor está abastecido de la red de energía renovable de Amsterdam.

El problema del plástico:

Se considera que hasta un 80% del plástico que hay en el océano, proviene de los ríos y canales. Mucho del plástico que hay en el canal de Amsterdam, ha llegado de las bolsas de basura que los residentes de la ciudad dejan afuera, para su recolección. Si las bolsas de basura se rompen o rasgan, el viento y la lluvia se encargan de llevar la basura hasta el canal. Poner “la basura en su lugar” no es suficiente.

En el planeta, hay 11 millones de toneladas métricas que llegan a los océanos cada año. Esto puede sofocar y dañar a incontables especies acuáticas. Las micropartículas plásticas de menos de 5 milímetros de largo también son sumamente dañinas para la vida marina. Muchos animales a menudo confunden micro plástico por comida y mueren.

En Guatemala, el manejo de desechos podría catalogarse de pésimo. Todos hemos observado el resultado de la pésima gestión municipal de desechos y el peligro que corren las personas que trabajan en el “relleno sanitario”. En nuestro país, el plástico llega a los ríos porque la lluvia los arrastra de estos vertederos hasta ellos. Es urgente un cambio de gestión de plástico.

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