Una máscara impresa con una impresora 3D comprobó que fue una herramienta instrumental en la recuperación de un perrito en California, luego de ser atacado por otro perro.

Loca, un bull terrier de 4 meses de edad, llegó a la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad de California con la quijada y pómulo fracturados, así como la coyuntura tempomandibular (TMJ, por sus siglas en inglés), dañada. El TMJ conecta la quijada con el cráneo. Los veterinarios no estaban tan preocupados por la TMJ, como por las otras heridas, por lo que determinaron que era necesario intentar una nueva máscara craneal que habían desarrollado en asociación con los estudiantes universitarios de biomedicina, según un comunicado divulgado por la propia universidad. 

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El Servicio de Cirugía Oral y Dental del hospital veterinario había estado trabajando con los estudiantes de biomedicina para diseñar algo que ayudara a canes con heridas faciales y mandibulares, de la misma forma que el yeso ayuda en las fracturas de las extremidades. Básicamente, la máscara mantendrían los huesos en su lugar, pero tendría que ser específica y única para cada paciente. El resultado de este trabajo de diseño fue el Exoesqueleto Exo-K9, una máscara impresa en 3D.
Luego que Loca fuera sometida a cirugía, los estudiantes de biomedicina usaron su scan craneal para crear un Exo-K9 que “encajara con exactitud su cabeza y optimizara su proceso de sanación”.

 

Durante los siguientes 90 días, Loca tuvo que usar la máscara y un vendaje para el cuello. Adicional a esto, no la dejaron que masticara nada duro, ni juguetes ni huesos.  Luego de estos tres meses, se realizó un nuevo scan craneal y los veterinarios pudieron comprobar que su TMJ había crecido como debía, y todo culminó con un bello final feliz.



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