28/10/2016 – “No te preocupes porque tus hijos no te escuchen, te observan todo el día.” Madre Teresa de Calcuta.

La cuestión de escribir como psicóloga está en que no se escape mi lado humano, pues así es la única manera que realmente podré transmitir más allá de mi conocimiento y más allá de mi experiencia. Además de ser psicóloga soy maestra de niños de 2 años; por lo cual no solo hablo de cómo educar a los niños y como corregirlos, sino que me juego día a día toda mi persona, mi lenguaje verbal y no verbal para transmitirle a los niños lo que es educar.




Bandura fue un psicólogo que habló del aprendizaje por imitación y por observación. Su teoría consta en cómo el niño va a aprender por imitación una conducta u observando al otro. Acabo de tener entrega de “notas” con los papás de mis alumnos y muchos de ellos me contaban cémo sus hijos jugaban a ser “maestra”. Por supuesto, a la que están imitando es a mí. Usaban mis palabras exactas, las estrategias exactas que tengo para mantener la estructura y la estabilidad en mi clase… estos niños estaban ordenado su mundo colegial por medio de lo que es su maestra para ellos. Cuando escucho esto de los padres, entiendo la responsabilidad que tengo como maestra y como profesional de ser cuidadosa con lo que transmito. Pero para su sorpresa (la cual creo que no es) PASA LO MISMO LOS PADRES.

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Sé que educar y criar a niños no es tan fácil como los abuelos dicen. A veces, podemos salirnos de control y muchas otras veces sentimos que estamos perdiendo la cabeza. “Y a veces la perdemos”. Los niños no nacen con límites, somos los adultos los que debemos darles estructura para que después ellos puedan servirse de ella. Las reglas y la ley, no se traen de recién nacido tiene que ver con la función paterna y la función materna lo que vehiculizará poder adaptarnos al mundo social, al mundo de las reglas y al mundo de los otros.

Educar a un niño se puede hacer de maneras diferentes, pero como padres tendremos que elegir alguna. Muchas veces cuando “perdemos la cabeza” en un berrinche o que no hacen caso se nos olvida nuestro objetivo (educar) y ahí empieza el conflicto. Muchos padres para lograr su objetivo, que el niño haga caso, le pegan un par de nalgadas. Todo sea para que se calle, para que se regrese la paz o para que deje el berrinche. Lo que no se dan cuenta, es que el niño quizá no entiende qué es una nalgada, sino que empieza a asociar la nalgada como la forma de hacer parar un comportamiento. Lo cual no tiene ningún entendimiento, ningún razonamiento. No hay un trasfondo, solo una conducta que puede que lastime.

Las palabras son una opción distinta a la nalgada. Si logramos transmitirle al niño la idea de que lo que está haciendo no es correcto, el niño va a garantizarse a él mismo un nuevo aprendizaje. Estaremos educando a los niños para que piensen, que razonen, que no logren algo a través de “una nalgada”, sino del diálogo. Las palabras son una excelente opción para educar, no uses el cincho… usa tus palabras porque al final TU HIJO LA CONDUCTA QUE VA A IMITAR ES LA TUYA… y lo que enseñamos como padres es nuestra responsabilidad.

Si pierdes la cabeza con un berrinche, no pierdas las palabras.

Licda. María Andrea Guzmán
Grupo Prosame

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