24/11/2020 – Durante este año en Guatemala ha tenido diferentes acontecimientos para el cual ni países más estructurados estaban preparados. A pesar de ello, las eventualidades han sido cubiertas con esfuerzos apagafuegos en donde la mayoría de la población ha venido a dar su apoyo en esfuerzos de voluntarios.

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Sin contar con la experiencia ni estar preparados a nivel gubernamental, se han tomado medidas improvisadas que incluso no han tenido la información correcta para llegar hasta las personas más necesitadas. Todo esto se evidenció mayormente con las tormentas Eta e Iota, donde aproximadamente el 80% del país fue afectado. Muchas áreas en Cobán, Huehuetenango, Quiché, Chiquimula, Zacapa e Izabal han sido las más afectadas.

Coincidentemente, durante varios meses anteriores, en las redes sociales se veían como grandes cantidades de árboles eran talados en esas zonas boscosas, (casualmente de las más afectadas) de igual forma. Como hemos mencionado en otros artículos, grandes extensiones de tierra, hectáreas completas devastadas de bosques nativos y convertidas en áreas de cultivo de palma africana y otros monocultivos. Asimismo, otras zonas de bosques nativos también totalmente deforestadas por la minería a cielo abierto y otros “en aras del desarrollo” para generar energía con hidroeléctricas, que desviaron cauces de ríos e incluso taparon sumideros, que son drenajes naturales.

Estamos observando las consecuencias:

Todas estas consecuencias hoy en día las están viviendo todas las áreas que han sido devastadas. En estas áreas, gran cantidad de la población rural e incluso urbana de esas áreas, se quedó sin casa y sin todas sus pertenencias.

Vemos como muchos abogan por el tema de hambre cero y combatir la desnutrición en Guatemala. Sin embargo, en el presupuesto nacional ni siquiera prioriza el medio ambiente, y sin ello tampoco es posible poder aplacar la necesidad de alimentos.

Tal como se menciona en el informe de ICEFI  “Las asignaciones aprobadas no evidencian prioridad o interés en fortalecer los esfuerzos por mitigar y corregir la vulnerabilidad y deterioro ambiental. Esta negligencia continuará condenando a Guatemala a medidas reactivas y de emergencia, como las emprendidas en 2020 ante el impacto de las tormentas Eta e lota.”

Mal hábito como sociedad:

Salir corriendo para tratar de aplacar la necesidad inmediata con medidas apagafuegos, es ya una costumbre para instituciones cuyo fin es estar preparados. Todo esto se viene repitiendo desde hace décadas. Que suceda lo mismo, sólo demuestra que el medio ambiente no ha tenido prioridad para gobiernos anteriores y tampoco el actual. Dejar por un lado el tema ambiental sigue siendo un gran error y una gran falta de responsabilidad.

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Los efectos del cambio climático son cada vez más evidentes y más fuertes, ya que no se cuenta con personas que en realidad quieran corregir el daño causado. Por el contrario, aplaudir y disfrazar de desarrollo la destrucción de la naturaleza, no sólo en el área rural, sino también en el área urbana, como ya hemos mencionado.

Lograr entender que restaurar el medio ambiente es prioritario sería un gran logro. Sin embargo, ni siquiera aparece en las prioridades del gobierno actual.

Vemos la destrucción de la naturaleza a nivel rural, la alteración de los ecosistemas, el abuso de los recursos naturales y la indolencia ante los desastres actuales.También sucede lo mismo en las áreas urbanas donde el irrespeto por las áreas verdes, los pocos árboles que quedan, incluso por los mismos trabajadores ediles, se evidencia a diario.

¿Dónde se incluye la restauración del medio ambiente en el Presupuesto de nación 2021?

Sumidos en una nebulosa de necesidades económicas, desempleo, urgencias no prioritarias, sino creadas artificialmente, el  de todos los días no alcanza a ver la trascendencia de todos estos actos. Sin embargo, si se está pidiendo a las autoridades una restructuración del presupuesto, el tema ambiental debiera ser algo de primer plano. Nuestra tierra provee gran cantidad de los alimentos que como guatemaltecos consumimos.

Se requerirá tener una gran voluntad, conocimiento y la contratación de personas responsables y con ideas innovadoras para restaurar de nuevo todas las regiones dañadas. Sin hacer más de lo mismo, sino crear nuevas estructuras ambientales que permitan estar preparados para el próximo año y los siguientes años venideros, mentalidad que es necesaria prevalezca no sólo en Guatemala sino en todo el planeta.

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Probablemente suene como una utopía. Pero como organización incentivamos a todos y cada uno de los individuos se informe y pueda tener más claridad para poder entender la trascendencia de nuestro actuar cotidiano y de encaminar nuestros esfuerzos en la forma correcta.

En conclusión:

Destruir la naturaleza en cualquiera de sus manifestaciones nos afecta todos. Ya sea talando árboles, contaminando el aire o el agua, abusando de los recursos naturales y dejando basura por doquier. Es necesario encontrar  la forma de reconectarse con la naturaleza y reconocer que si la dañamos nosotros tampoco sobrevivimos.

Estaremos realizando Lives en nuestras redes sociales abajo. También estaremos llevando a cabo capacitaciones y cursos formales, parte de Educando Verde. Te invitamos a estar pendiente de ellos en nuestras redes sociales y también enviarnos un correo a informacion@ecociudadanos.org .

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